Evangelina Magaña De Peña, de 93 años, falleció pacíficamente el 31 de marzo de 2025 en Palo Alto, California, rodeada del amor de su querida familia.
Nació el 11 de enero de 1932 en Aguililla, Michoacán, México, hija de Gil Magaña Barajas y Flora Cárdenas Oseguera. Evangelina fue la undécima de trece hermanos: José María, Apolinar, Rosa, Refugio, Rebeca, Esperanza, Alfonso, Carmen, Flora, Gil, Evangelina, María Concepción y Jesús. Como la última sobreviviente de sus hermanos, Evangelina llevó consigo la memoria y el espíritu de su generación con una gracia serena y una fortaleza inquebrantable.
Debido a que sus padres trabajaban con frecuencia, Evangelina fue criada con amor por sus hermanas mayores en el hogar familiar en Aguililla. La familia también pasaba tiempo en su segunda casa en Rancho Viejo, un lugar que se convirtió en el escenario de muchos recuerdos entrañables de la infancia. Reconocida por su belleza natural y su porte, Evangelina se convirtió en la musa favorita de un fotógrafo local que con frecuencia retrataba su imagen, capturando sin saberlo su esencia en fotos atemporales en blanco y negro.
La historia de amor de Evangelina fue una de devoción silenciosa. Entre sus muchos conocidos de juventud estaba Alfonso Peña Oseguera, un amigo de la infancia -y, por un tiempo, el novio de una de sus primas. Cuando esa prima se mudó a la Ciudad de México, le pidió a Evangelina que cuidara de Alfonso en su ausencia. Evangelina aceptó, y lo que comenzó como una simple promesa de amistad floreció en un amor profundo y duradero. El 11 de septiembre de 1947, Evangelina se casó con Alfonso en su pueblo natal de Aguililla. Fiel a su palabra, lo cuidó con amor durante los siguientes 64 años, hasta su fallecimiento en 2012.
Mientras Alfonso trabajaba transportando madera para sostener a la familia, Evangelina se dedicó plenamente al hogar y a la crianza de sus hijos. En la década de 1970, tomaron la valiente decisión de comenzar una nueva etapa en los Estados Unidos. Con la ayuda de su hija mayor, Amparo, quien solicitó la residencia para ellos, la familia emigró a Redwood City, California, en 1975.
La transición trajo su propio conjunto de desafíos, pero Evangelina y Alfonso los enfrentaron todos con fe y perseverancia. Evangelina comenzó a trabajar como camarera en el hotel Creekside Inn en Palo Alto, donde su calidez y espíritu amable pronto la hicieron querida por los huéspedes. Muchos incluso solicitaban hospedarse en las habitaciones que ella atendía. Su servicio excepcional llevó a la gerencia del hotel a asignarle huéspedes de alto perfil -incluidas celebridades como el músico Prince y jugadores del equipo de fútbol americano Miami Dolphins.
Gracias a su esfuerzo y determinación, Evangelina y Alfonso lograron ahorrar con disciplina y eventualmente se retiraron. En 1985, regresaron a vivir a Uruapan, Michoacán, aunque seguían pasando temporadas en Redwood City, disfrutando de momentos valiosos con su familia en constante crecimiento.
Evangelina fue la orgullosa matriarca de una familia numerosa y amorosa. Sus hijos incluyen:
Amparo y Héctor Lora
Nietos: Mitzi Lora y Francisco Ortega, Héctor Lora, Alexis Lora
Bisnietos: Frida Ortega, Diego Ortega, Luna Lora, Gael Lora
Rosalinda Peña (†)
Gloria Angélica Peña
Nieta: Evelyn Thalia Bench
Alma Rosa y Luis Pulido
Nietos: Yanely Pulido y Gonzalo Guerra, Alma Pulido y Andy Robinson, Rosalinda y Erick Fesili, Jessica Pulido
Bisnietos: Luis David Reyes y Niloo Dehghanian, Sebastian Pulido, Ethan Reyes-Pulido, Isahi Guerra, Dani Guerra, Julián Reyes-Pulido, Kali Rose Fesili, Dionisio Fesili, Evangelina Pulido, Ava Fesili, Alessia Pulido
Maricela y Mario Cortez
Nietos: Mario y Alicia Cortez, Denise y Juan Del Río, Francisco Cortez
Bisnietos: Mario Jr. Cortez y Jennie Escalante, Anthony Cortez y Jailene Ramírez, Alessandro Del Río, Amaya Cortez, Amirah Cortez, Mila Del Río
Tataranieta: Emelia Cortez
Gerardo Alfonso y Amelia Medina Peña
Nietos: Evangelina Peña, Sofía Peña, Gerardo Alfonso Jr. Peña
Bisnietos: Michael Williams, Angelina Williams
José Francisco Peña
Alida Cecilia Peña-Herrera y Jesús Herrera
Nietos: Carolina Herrera y Adrián Fierro, Bryan Herrera
Bisnietos: Aidan McKain, Cassandra Fierro
Dinorah Vianey Peña de Alcalá y Jesús Alcalá
Nietos: Jesús y Stephanie Alcalá, Manuel y Jocelyn Alcalá
Bisnietos: Alfonso Alcalá, Evamina Alcalá Arellano
Eva Vanessa Peña
Nietos: Cristian Heredia Peña y Yeraldin Luis
Bisnietos: De'Angelo Heredia Luis, Joseph Heredia Luis
Mario Alberto y Evelyn Peña
Evangelina expresaba su amor a través de la comida, alimentando a generaciones de su familia con sus inolvidables platillos -como mole con tortas de coliflor, tostadas de lomo, morisqueta con espinazo, birria de borrego y pico de gallo fresco. Su cocina era el corazón del hogar, y cada comida era una muestra de cariño y dedicación.
Disfrutaba profundamente las reuniones familiares, las salidas a desayunar y -a su manera alegre- una mimosa de vez en cuando. Evangelina nunca perdía la oportunidad de celebrar la vida, a menudo con un caballito de mezcal y sus famosas gotitas de felicidad.
Su legado es de fortaleza silenciosa, amor profundo y devoción inquebrantable. Evangelina deja generaciones que llevarán por siempre su calidez, sus historias y su espíritu en el corazón.
Evangelina Magaña De Peña, 93, passed away peacefully on March 31, 2025, in Palo Alto, California, surrounded by her beloved family.
Evangelina was born on January 11, 1932, in Aguililla, Michoacán, Mexico, to Gil Magaña Barajas and Flora Cárdenas Oseguera. She was the eleventh of thirteen children: José Maria, Apolinar, Rosa, Refugio, Rebeca, Esperanza, Alfonso, Carmen, Flora, Gil, Evangelina, Maria Concepción, and Jesús. As the last surviving member of her siblings, Evangelina carried the spirit and memory of her entire generation with grace and strength.
With her parents often working, she was lovingly raised by her older sisters in the family's home in Aguililla. They also spent time at their secondary home in Rancho Viejo, a special place that marked many childhood memories. As a young girl, Evangelina was known for her natural beauty and poise - she became a favorite muse of a local photographer who often captured her portrait, unknowingly preserving her essence in timeless black-and-white photos.
Evangelina's story of love is one of quiet devotion. She had many acquaintances throughout her youth, including Alfonso Peña Oseguera, a childhood friend - and, at one point, the boyfriend of a cousin. When that cousin moved to Mexico City, she asked Evangelina to look after Alfonso in her absence. Evangelina agreed, and what began as a promise of friendship blossomed into a love that would span more than six decades. On September 11, 1947, Evangelina married Alfonso in their hometown of Aguililla. True to her word, she took care of him for the next 64 years, until his passing in 2012.
Evangelina dedicated herself to her home and family, while Alfonso worked transporting lumber to support them. In the 1970s, they made the brave decision to start a new life in the United States. With the help of their eldest daughter, Amparo, who petitioned for their residency, they immigrated to Redwood City, California, in 1975.
The transition brought challenges, but Evangelina and Alfonso faced them with faith and perseverance. Evangelina found work as a housekeeper at the Creekside Inn in Palo Alto, California, where her warmth and gentle spirit quickly became beloved by guests - many of whom requested to stay in the rooms she cared for. During her time at the hotel, she was known for her excellent service, and hotel management would assign celebrities and high-profile guests to her area, including the musician Prince and players from the Miami Dolphins.
Together, Evangelina and Alfonso worked diligently, saved wisely, and eventually retired. In 1985, they returned to Uruapan, Michoacán, while continuing to spend seasons back in Redwood City, cherishing time with their growing family.
Evangelina was the proud matriarch of a large and loving family. Her children include:
Amparo and Hector Lora
Grandchildren: Mitzi Lora and Francisco Ortega, Hector Lora, and Alexis Lora
Great-grandchildren: Frida Ortega, Diego Ortega, Luna Lora, and Gael Lora
Rosalinda Peña (†)
Gloria Angelica Peña
Grandchild: Evelyn Thalia Bench
Alma Rosa and Luis Pulido
Grandchildren: Yanely Pulido and Gonzalo Guerra, Alma Pulido and Andy Robinson, Rosalinda and Erick Fesili, and Jessica Pulido
Great-grandchildren: Luis David Reyes and Niloo Dehghanian, Sebastian Pulido, Ethan Reyes-Pulido, Isahi Guerra, Dani Guerra, Julian Reyes-Pulido, Kali Rose Fesili, Dionisio Fesili, Evangelina Pulido, Ava Fesili, and Alessia Pulido
Maricela and Mario Cortez
Grandchildren: Mario and Alicia Cortez, Denise and Juan Del Rio, and Francisco Cortez
Great-grandchildren: Mario Jr. Cortez and Jennie Escalante, Anthony Cortez and Jailene Ramírez, Alessandro Del Rio, Amaya Cortez, Amirah Cortez, and Mila Del Rio
Great-great-grandchild: Emelia Cortez
Gerardo Alfonso and Amelia Medina Peña
Grandchildren: Evangelina Peña, Sofia Peña, and Gerardo Alfonso Peña
Great-grandchildren: Michael Williams and Angelina Williams
Jose Francisco Peña
Alida Cecilia Peña-Herrera and Jesús Herrera
Grandchildren: Carolina Herrera and Adrian Fierro, and Bryan Herrera
Great-grandchildren: Aidan McKain and Cassandra Fierro
Dinorah Vianey Peña de Alcalá and Jesús Alcalá
Grandchildren: Jesús and Stephanie Alcalá, and Manuel and Jocelyn Alcalá
Great-grandchildren: Alfonso Alcalá and Evamina Alcalá Arellano
Eva Vanessa Peña
Grandchildren: Cristian Heredia Peña and Yeraldin Luis
Great-grandchildren: De'Angelo Heredia Luis and Joseph Heredia Luis
Mario Alberto and Evelyn Peña
Evangelina expressed her love through food, filling the hearts and stomachs of her family with her unforgettable dishes: mole con tortas de coliflor, tostadas de lomo, morisqueta con espinazo, birria de borrego, pico de gallo, to name just a few. Her kitchen was the heart of the home, and every meal was made with care and affection.
She delighted in family gatherings, brunch outings, and - in her own joyful way - the occasional glass of mimosa. Evangelina never missed a chance to celebrate life, often with a shot of mezcal and her signature gotitas de felicidad ("little drops of happiness").
Her legacy is one of quiet strength, deep love, and unwavering devotion. Evangelina leaves behind generations who will forever carry her warmth, stories, and spirit in their hearts.